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Historia
En el siglo XVI, después del descubrimiento e inicio de la colonización del Brasil por los portugueses, la región hoy denominada Porto de Galinhas fue muy utilizada para la extracción y embarque de EAU-brasil para Portugal por sus características físicas de un puerto natural. En el siglo XVIII fue responsable por la producción y exportación de azúcar para Europa. Era conocido como Puerto Rico.
Durante el período de tráfico de esclavos, especialmente a partir de 1850, cuando esta actividad fue prohibida, Puerto Rico pasó también a desembarcar esclavos contrabandeados de África escondidos abajo de cajas de gallinas d'Angola. La llegada de ellos era anunciada por la seña "Hay gallina nueva en el puerto". A los pocos la región paso a ser llamada de "Puerto de gallinas?. Hoy la denominación de Porto de Galinhas está consolidada y conocida internacionalmente.
Quien llega hoy a Porto de Galinhas, y encuentra la área urbanizada con una red extensa de hoteles, posadas, bares y restaurantes, no imagina que, menos de 40 años atrás, toda la región era completamente virgen e intocada por el desenvolvimiento urbano-industrial. Un testigo (Arnaud Mattoso) que en esta época veraneaba sistemáticamente en la chacra de la familia en Porto de Galinhas revela en su libro "Porto de Galinhas d'angola":
Ruta para Muro Alto en 1970 "Quien llega hoy en Porto de Galinhas, manejando o de ómnibus por un buen y cuidado asfalto, no imagina que allí, un día, fue una ruta estrecha de tierra dentro de la Hacienda Merepe, de plantación de palmeras y pequeña pecuaria."
"Por vuelta de 1966, cuando comencé a ir a Porto apenas algunos pescadores Vivian la villa y vivían exclusivamente de la pesca y de las frutas abundantes en los quintales y calles. Zezinho Candeias era uno de esos pescadores y vivía enfrente al mar, al lado de la Casa das Meninas, con la mujer Amara, la suegra Ninfa y los hijos Maria, Barta, Bilia y Dedeco.
Porto de Galinhas en 1969 "La Casa das Meninas acá al lado del hoy Restaurante Itaoca y fue la primera casa de ladrillos y teja de Porto, de propiedad de la familia Souza Leão. En la Segunda Guerra, llego a servir de cuartel para soldados. En esta época, funcionaba al lado de una balanza, donde los pescadores llegaban con las cestas llenas de pescados para pesar. Era una escena típica".
"Las jangadas llegaban casi al mismo tiempo, todas con velas blancas y de madera rústica y original (sin telgopor dentro). Se ubicaban donde hoy es la Plaza de las Piletas Naturales y las personas del pueblo venían a recibirlos, principalmente las mujeres de los pescadores. De allí, los pescados eran llevados a la balanza, pesados y comercializados allí mismo, en Nossa Senhora do Ó o en Ipojuca. Entre los más pescados estaba el pez aguja, la cabala y la tañía. Pescados fresquitos que brillaban a la luz del sol en el final de tarde. Yo, de chico, llegaba para ver y tocar. Ganaba un o dos pescados y llevaba para Nanãe (abuela adoptiva) fritar. Me gustaba también verlos cuando pesados en la balanza. Había pescados enormes y algunas veces, casones y rayas que me encantaban..." (Trechos del libro Porto de Galinhas d'Angola de Arnaud Mattoso. Más detalles en http://www.portomultimidia.com.br
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